No me gusta mi cuerpo

¿Por qué no me gusta mi cuerpo?

La insatisfacción corporal es algo que, en mayor o menor medida, todo el mundo sufre. Esto quiere decir que hay personas a las que esto les genera un mayor problema que a otras, llegando incluso a interferir en su vida diaria y afectando a su área laboral, social, de pareja,…

Como dato importante, actualmente existe una prevalencia de mujeres que sufren de insatisfacción corporal, si bien es cierto que cada vez son más los hombres que también lo sufren de forma intensa. En cuanto a género no binario u otras expresiones de género, también es una problemática muy extendida.

Aprendemos a odiar nuestro cuerpo

Estar insatisfechos o insatisfechas con nuestro cuerpo no ocurre por arte de magia o de un día para otro.

Lo cierto es que es algo aprendido. Hay distintos tipos de aprendizaje y, por lo tanto, distintas formas de aprender esta insatisfacción que se suelen dar juntas. Una de ellas es el aprendizaje por asociaciones.

Aprendizaje por asociaciones

Años y años y años y años…

  • De ver series y películas en los que un cuerpo delgado representa lo ideal, lo correcto, lo que atrae, lo protagonista.
  • De jugar con muñecas que siempre lucían ese cuerpo ideal, o con muñecos que lucían un cuerpo musculado y fibrado.
  • De observar cómo se elogia y se halaga ese cuerpo ideal pero no otros tipos de cuerpos sino que, esos otros incluso son criticados o castigados.
  • De ver en la televisión cómo el éxito lo representaban personas que cumplían con los cánones estéticos…
 
Esto hace que nos familiaricemos con ello, y que establezcamos asociaciones, aprendizajes como:
Cuerpo delgado/fibrado = éxito, deseo, adecuado, sano,…

¿Cómo aceptar mi cuerpo?

Es complicado intentar aceptar nuestros cuerpos cuando continuamos viendo estos mensajes en las redes sociales, la publicidad, las series y las películas, a nuestro alrededor,…

Es por ello que, no se trata de conseguir amar todo nuestro cuerpo (que si e así, genial), sino de, por lo menos, partir de la aceptación de cómo es actualmente, y de entender que no es estático.

Falsamente creemos que podemos controlar cómo puede llegar a ser nuestro cuerpo, pero la realidad es que no es así. Es cierto que podemos influir en que se modifique, pero no podemos controlarlo al 100%. Cada cuerpo es un mundo y funciona de distinta manera.


En terapia, trabajamos en conseguir aceptarlo y manejar las situaciones de malestar que se derivan de vivir en una sociedad que castiga la “no perfección”. Una vez conseguido eso, también podremos trabajar en cómo realizar ciertos cambios de una forma adaptativa y respetuosa con él!